domingo, 26 de febrero de 2017

Silencio

http://katarimag.com/silencio-del-compositor-john-cage/

Hoy apareció este artículo en Internet y me detuve a leerlo. Es sobre el 4' 33 de John Cage, obra famosa en la que no se produce ningún sonido, son 4 minutos y 33 segundos de silencio.
Toda mi vida me reí y hasta me burlé de eso, porque no entendía.
Varios años después me he dado cuenta de todo lo que envuelve esto: el concepto del Silencio.
La música siempre ha sido una suma de sonidos y silencios, en la notación musical cada sonido tiene su silencio correspondiente. Pero el silencio va mucho más allá de todo lo aparente.

Según mi punto de vista, parece ser que en estos días la música compuesta no tolera los silencios, los silencios largos. Al menos la mayor parte de la música que escuchamos, se caracteriza por sus sonidos, por sus melodías, frases, y no por sus silencios. Es obvio que nos acordaremos más de las melodías y no de los silencios, pero detrás de esta realidad hay otra lectura también.
Al no tener ningún sonido esta obra, mucha gente o bien se incomoda ante la situación, o se ríe, pero difícilmente se da el tiempo para escuchar de verdad el silencio.
Escuchar el silencio es un desafío, pues vivimos en un mundo donde nuestros sentidos están siendo bombardeados siempre. Sobre todo en Lima, claro.
El silencio está más relacionado a la contemplación, reflexión, meditación. Es como si hubiera un miedo a quedarse en silencio en una conversación, por ejemplo, o un miedo a hacer una pausa en nuestras actividades, o sentirnos incómodos cuando hay que esperar en silencio, o miedo a escuchar el silencio.

La sabiduría oriental dice que la felicidad, y la liberación (Nirvana) tienen que ver con soltar nuestro ego, que es una ilusión. El ego es el que se aferra a escuchar una canción bonita, o probar una comida deliciosa, u oler un aroma tan delicioso como el de las rosas y hacer esto una y otra vez para sentirnos bien. Cuando nos damos cuenta que nos estamos aferrando a los sentidos en todo momento, tenemos posibilidades de cambiar este patrón. El patrón que hemos aprendido desde que hemos nacido: el de creer que el mundo siempre se experimentará mediante los sentidos y de que de eso se trata la vida.

Para experimentar otro mundo, podemos cerrar los ojos y darnos cuenta que hay un mundo interno tan grande e interesante como el mundo externo. Y no necesitamos nuestros sentidos para experimentarlo. Es de verdad otro mundo. Un mundo en el que no hay olores, sonidos, formas, texturas, sabores, pero que igual se puede experimentar: es ahí donde entramos a escuchar el silencio.

Y en torno a eso es que John Cage decidió dejar su ego a un lado en esta obra. Ya no es el músico o compositor el que guía la experiencia musical, ni siquiera un poco. Es el propio espectador, quien siempre está a la espera de algo, algo que venga de afuera y lo sorprenda, lo sensibilice y facilite que pueda tener experiencias profundas, el que creará su experiencia por completo, sin ser guiado. En el silencio uno puede sentirse vacío, perdido, incómodo, confundido, o también puede apreciarlo, encontrarse y meditar, encontrar felicidad dentro. Solo hay que cambiar el foco.

Si la música tuviera más momentos de silencio, ¿sería aburrida? ¿por qué? ¿qué quiere decir que una música sea aburrida? ¿qué nos despierta internamente? ¿tendrá algo que ver con nuestra madurez? ¿tendrá que ver con los tiempos modernos en que vivimos? ¿Por qué nos cuesta tanto mirar para adentro, escuchar el silencio?

Gracias John Cage por tu aporte.
Aprendamos a escuchar el silencio.

Paz.

miércoles, 13 de julio de 2016

España

Sao Paulo - Estambúl

Llegué al aeropuerto de Sao Paulo para tomar mi vuelo a Madrid. Fui a hacer Check-in y me di cuenta que iba a dar un pequeño y emocionante desvío...

Cuando fui a dejar el equipaje, hubo todo un problema con mi Didgeridoo, y es que me decían que no podía llevarlo como equipaje de mano porque era muy grande, y que debía ir en bodega pero si y solo si estaba envuelto de un montón de plástico. Claro, tenía que embalarlo todo con el plástico más caro del mundo, el de los aeropuertos. Les dije que no tenía plata y que igual tenía que viajar con él, que hable con el supervisor, etc, etc. Les dije que si le pasaba algo yo podía asumir toda la responsabilidad, etc, y al final se cerraron y tuve que gastar 20 dólares en esa tontería... En fin, por todo el resto, la verdad es que Turkish Airlines es una gran aerolínea, barata pero con una atención de lujo.
Me subí al avión, me tocaba sentarme en la hilera del centro, donde habían 3 asientos. En uno de ellos había una chica sentada, era rubia, ojos azules, muy linda. La saludé y enseguida nos pusimos a conversar. Era un poco menor que yo, y era de Rusia. Al poco rato llegó el tercero, era un chico de Brasil, de Fortaleza. Se sentó al medio, entre la chica y yo. Nos hicimos amigos los 3. Él era boxeador y se iba a Hong Kong, a enseñar y aprender, muy buena onda. Ella era fotógrafa y se iba a Rusia, pero todos íbamos primero a Estambul, yo entre 10 y 12 horas, ella como 4 horas y él como 6 horas.
Conversamos mucho, de hecho conecté muy lindo con la rusa, el chico se había quedado dormido y nosotros seguíamos ahí, hablando de mil cosas, me gustó mucho la chica.
Llegamos a Estambul y nos tomamos un selfie.
Luego nos fuimos a hacer tiempo a un starbucks del aeropuerto. El aeropuerto era bien grande y bonito, muchos árabes por todos lados... Al cabo de un rato la rusa dijo que ya se iba a hacer Check-in, a pesar de que faltaban como 3 horas y se despidió. Nos dimos un pico muy naturalmente y cuando se fue, le dije al brasileño que me había gustado mucho y, cual película romántica, me dijo que me fuera detrás de ella, pues aún había tiempo, jaja. La alcancé y hablé con ella un rato más. Luego me enteré que tenía novio. En fin... cuando se fue, también nos despedimos con un besito lindo, que fue suficiente para irme tranquilo.

Luego acompañé al brasilero a su sala de embarque y nos despedimos. Gran tipo también, y no, no hubo beso.
Entonces me quedé solo en el aeropuerto, y me quedaban unas largas 6 horas aproximadamente.
Pensé en salir a conocer un poco la ciudad, pero era como media noche y no quería arriesgarme.

Así que me quedé tomando fotos, habían unos africanos con unos vestidos increíbles, intenté tomar fotos pero era muy poco discreto, así que saqué cualquier cosa...

 Estas eran las liras turcas, 33 eran 10 dólares.

Tomé fotos de Estambúl, desde el aeropuerto, mientras amanecía




Así que fui a mi sala de embarque y me hizo muy feliz volver a escuchar gente hablando en español por ahí. Desde el avión saqué unas fotos de Estambúl y las nubes.





En el avión, al lado mio se sentó una pareja de españoles que estaban volviendo de su luna de miel. Habían estado en Tailandia y en Maldivas, una isla paradisíaca también, compartimos mucho, muy buena onda ambos.

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España

Madrid

Llegué a Madrid y me recogieron Luis, un amigo muy querido y su padre. Me iba a quedar en su casa 1 semana. Me moría de sueño pero no podía dormir en la tarde porque mi horario se iba a volver raro, así que esa tarde salimos a un encuentro muy interesante que iba a haber. Venía una maestra Q'ero, justamente de Perú, a hablarnos un poco de la cosmovisión Andina, y de su sabiduría ancestral.



Fue hermosísimo. Eran unas bellas y unas grandes sabias. Solo hablaban en quechua y las traducía la chica que las traía, de Cusco. Se quedaban como 1 semana haciendo actividades, sanaciones, rituales. Esa tarde fue como la introducción, muy interesante y también fue una gran bienvenida para mi, me sentí como en casa. Luego, de regreso íbamos en bicis y Luis me hizo un pequeño tour por lugares mágicos de Madrid, de los cuales recuerdo algunos, y le tomé foto, por ejemplo al Palacio de Almudena:


 Ahí nos detuvimos a descansar y ver el atardecer, que me sorprendió porque eran las 10 pm.


Luego fuimos un rato a Lavapiés, que es como el barrio bohemio, cultural de Madrid, tipo Barranco en Lima


Y al regresar hicimos un poco de música a las estrellas, en un momento mágico de conexión antes de irnos a dormir.

El día siguiente, Luis tenía que echarle las runas a una amiga suya. Las runas son un tipo de oráculo celta muy antiguo, y muy mágico. Entonces fuimos al Parque El Retiro a encontrarnos con su amiga Nuria. Ella es poeta y hace poemas instantáneos en una máquina de escribir, bajo un árbol con sombra muy fresca en los alrededores del parque.


Luis tenía que irse a Málaga, al sur de España, así que lo acompañé. Con Luis compartí unos días muy bonitos en su casa, me hizo una terapia de reiki y runas que me ayudaron mucho, es un gran maestro. Luego estuve paseando por el Parque el Retiro que es inmenso y muy bonito. 





El día siguiente me encontré con una amiga, la hermana de mi mejor amigo, que vive en Madrid hace un tiempo y me llevó a la Tabacalera. Es una ex-fábrica de tabaco que la municipalidad de Madrid (ayuntamiento de Madrid) decidió convertir en un espacio cultural donde hay mil actividades siempre. Y poco a poco está perdiendo su ambiente denso de fábrica, pues las paredes las convirtieron en arte.


Esta es la entrada


Y estos los pasillos






Era jueves, y todos los jueves hay un salón que se convierte en espacio para hacer acrobacias, y estuve subiendo una tela, haciendo trapecio...



Conocí mucha gente linda, y había un entrenador haciendo una rutina bien chévere, en la que nos ayudaba a hacer mortales, paradas de manos, y cosas alucinantes que con él parecían fáciles.
Ahí conocí a Nico, un chico Argentino con quien luego compartí mucho.

El día siguiente había quedado con una amiga en ir a la tabacalera, porque había una sesión de contact (danza de improvisación a través del contacto). Me encontré con Nico, y nos pusimos a preparar y limpiar el sitio. Después de empezar y calentar un rato, llegó Bego.
Esa noche aprendí mucho, muy rápido, pues las cosas no salieron como las esperaba. Se supone que una de las razones de mi viaje era por una chica con la que había habido una gran conexión cuando la conocí el año pasado en Madrid y luego la conexión se mantuvo fuerte a distancia. Esa noche en el contact no hubo ninguna conexión con ella, extrañamente, se había puesto fría conmigo. Y Nico conectó con ella y bailaron casi toda la noche mientras yo bailaba libremente y con otros. Hacia el final, conectamos los 3 y una amiga de ella, Sarita. Terminamos los 4 abrazados en el suelo, en un momento muy mágico de conexión y caricias. Cuando terminó la sesión, sentimos que debíamos quedarnos juntos así que fuimos a tomar algo por ahí. Se sumaron 2 chicas más, la hermana de Sarita y una amiga italiana que se iba el día siguiente.
Así que estuvimos jugando en una plaza unos juegos bien divertidos, y luego fuimos a casa de la italiana a seguir jugando e hicimos contact entre los 5 que quedábamos. Yo intentaba acercarme a Bego pero no se dejaba, más bien me rechazaba. A mi me costaba aceptarlo. Luego fuimos a dormir los 5 a la sala en varios colchones juntos y viví uno de los momentos más duros que he experimentado. Se respiraba mucho amor en el ambiente y se veía venir un "algo bonito" entre todos. Pero bueno, para resumirlo, esta chica que me gustaba y Nico conectaron lindo en besos y caricias y luego se sumó la italiana, se armó como un trío entre ellos 3, y yo estaba al costado, siendo excluido olímpicamente de este círculo. Los únicos gestos de inclusión bonitos eran de parte de Nico, no de las chicas, y eso hizo que luego me volviera muy amigo de él, sabiendo que de alguna manera, era mi amigo y aliado. Igual, aquella inclusión no dependía de él.
En un momento me tuve que parar a tomar un vaso de agua y me senté a meditar. En ese momento pude ver las cosas de otra manera y me puse muy contento de que se estuviera generando amor en el ambiente, y que los chicos hayan conectado lindo. Y que no tenía nada que ver conmigo. Si quitaba mi ego de la ecuación, era hermoso. Así que lo hice, progresivamente y así pude aceptarlo, estar tranquilo y enfocarme solo en dormir y sonreir.
El día siguiente desayunamos y nos despedimos. Al regresar, sentí que tenía que hablar con Bego, decirle algo, y en el metro de regreso estuve meditando y sentí que vino un rayo de luz que se posó sobre mi cabeza y le escribí algo así como un poema. Todo desde la luz, y sin resentimiento o insulto alguno. Le dije que muchas gracias por haberme hecho trabajar estas cosas mías tan directamente, estos demonios de los celos, la sensación de rechazo, en resumen, el ego en sus varias manifestaciones. Y que gracias por hacerme ver tantas cosas y básicamente gracias por haberme traído hasta Europa.
Así que conversamos y sanamos eso que había que sanar para sentirnos bien y sin culpas, como personas maduras y ahí terminó ese episodio. Me sentí muy orgulloso de haber podido lidar con esa situación y haber transformado lo que pudo haber sido "un trauma" en un gran aprendizaje, tan solo de la noche a la mañana. Sentí que todos los maestros y enseñanzas de budismo se manifestaron en ese momento para hacerme ver el lado luminoso de la situación.

El día siguiente, fui a desayunar con mi amiga Cami y luego fuimos a la feria del rastro, que es todos los sábados. Le dije a Nico que venga, pues además tenía mucho que hablar con él, también desde la luz, comprensión y amistad.
Así que estuvimos caminando por ahí, en esta feria muy bonita en la que había de todo y muy barato.

Cami, su amiga y Nico

Nico y yo

Nos encontramos unos músicos tocando música balcánica, increíble, así que los grabé!

Acá están
video


El rastro

Luego Cami nos invitó a casa de unos amigos suyos, a almorzar. A Nico le dolía todo el cuerpo por el día intenso de acrobacias (a mi también, pero no taaanto) y Cami se puso a hacerle masajes. 
Les saqué una foto muy chistosa:


Esa tarde tenía que hacer un círculo de Sonidos en un centro de terapias y talleres en Madrid, así que fui con Nico. El lugar era gigante y vino mucha gente, fue muy bonito.

 Preparando la sala


Ese día vinieron 2 chicas peruanas y una de ellas, muy linda, me invitó a su casa a almorzar y conversar un par de días después. Y por otro lado, mi computadora no prendió y no quiso volver a prender nunca más, el círculo lo hice así acústico, con el sonido de la sala que era bueno.

Ya había pasado una semana desde que había llegado y salí de casa de Luis. En principio esta chica que me gustaba me iba a hospedar pero evidentemente ese plan también se cayó, pero por suerte mi amiga Cami me ayudó mucho en esos días. Me fui a un sitio en el centro para arreglar la compu y me encontré con esto en una de las calles cerca al Sol.


Les di un euro para cervezas. Espero que no lo hayan usado para whisky y porros...
Mi amigo Nico, que está formando una productora, me propuso hacerle un video a una de mis canciones, Bubbles in the Sky, así que nos reunimos con unos colegas y una amiga suya muy linda, también argentina. Nos hicimos amigos y paseamos un rato por ahí, cerca a Moncloa.



El día siguiente me llamó una amiga de Luis, pues estaba buscando un Didgeridoo para hacerle un regalo a su novio y Luis le había dicho que yo fabricaba. Pero yo no tenía materiales ni madera, así que le dije que no podía. Me dijo que había una tienda donde vendían y que si la podía acompañar para probarlos, pues ella no los podía probar.
Así que nos encontramos en Atocha


Y fuimos a Turum Turumbá, una tienda increíble. Ella era un encanto. Habían un montón de instrumentos del mundo, raros, no era un tienda típica donde venden guitarras, bajos y amplificadores. Vendían todo tipo de flautas, percusiones, cuencos, instrumentos de cuerdas de medio oriente, etc. Probamos varios didgeridoos y elegimos uno muy bonito. Y yo me quedé hipnotizado por el sonido de un djembé africano, que tenía un tamaño perfecto para llevarlo conmigo de lugar en lugar, así que lo compré. En ese lugar intenté tocar el didgeridoo junto con el djembé, con un parante sosteniendo el didgeridoo. Funcionó y me emocioné mucho por darme cuenta que podía tocarlos al mismo tiempo. Nos hicimos amigos Elena y yo, y al decirle yo que tenía que salir de casa de Luis, me invitó a quedarme unos días a la montaña, a la sierra de Madrid donde ella vivía con su pareja y amigos.
El día siguiente, fuimos a grabar las escenas del video que íbamos a hacerle a mi canción. Mi amigo había elegido un lugar muy bonito, el parque del Oeste, muy grande y muy poca gente.




Grabamos algunas tomas, y avanzamos con este video, aún no hay nada para mostrar pero ya aparecerá todo listo pronto.
El día siguiente tenía otro círculo de sonidos en las afueras de Madrid. Tomé un metro y llegué.


Salió muy bonito. Vino Cami también y la fotógrafa argentina, Sol, sacó unas buenas fotos. El plan era terminar de tocar e irnos con Cami a la sierra, Becerril de la Sierra, pues el día siguiente había un festival de yoga y otras cosas.


Se veía genial, así que corrimos para tomar el bus. Se nos fue el último bus de la tarde pero luego hay los buhos, los buses nocturnos. Nos tocaba esperar como 1 hora, así que caminamos un rato para buscar comida. Compramos una super pizza y la llevamos a la parada de nuevo. Había un chico sentado, con su mochila y su mat de yoga, y que al ver el didgeridoo, enseguida dijo: "ustedes van al festival de yoga mañana?" y le dijimos que sí, así que nos pusimos a conversar. Nos subimos al bus, y le preguntamos que dónde se quedaría. Nos dijo que una amiga suya iba a subir en una parada y ella era amiga de un chico que los iba a hospedar, un tal Pedro, creo.
Bueno, nosotros ibamos a casa de Elena, que estaba okupando una casa. En España existen las casas okupas. Son básicamente casas vacías y/o abandonadas y que la gente se entera y se mete y les da un uso, el que más le convenga. De hecho, no es tan malo como suena, porque las leyes en españa son tales que, el único problema es que un policía te vea mientras entras. Pero una vez dentro, no te pueden sacar fácilmente. Hay que hacer unos trámites y toda la burocracia pertinente, y cuando el propietario no es una persona, sino una entidad, como en este caso, un banco, entonces es aún más papeleo. Y en el momento que los "okupas" se dan cuenta, pues se van y tienen tiempo de irse. Bueno, es más complejo que eso, acá pueden leerlo mejor:
https://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_okupa
Así que nosotros nos íbamos a una casa okupa en Becerril de la Sierra. Este amigo, Ismael, estaba preocupado porque su amiga no subía. Al parecer la chica se había quedado en la estación Moncloa, que era donde nosotros habíamos tomado el bus y estaba preocupada por nosotros, y por él, porque no tenía dónde dormir.
Elena me había dado instrucciones para llegar. En realidad era tan fácil como bajarme en una parada y luego avisarle para que nos fuera a buscar en su carro. 

Becerril de la Sierra (Sierra de Madrid)

Pero se me pasó y me di cuenta varios kilómetros después. Nos bajamos en la siguiente parada, o 2 más y nos dimos cuenta que estábamos los 3 en el medio de la nada, de noche en las montañas. Pero felizmente le mandé mi ubicación a Elena y en poco rato llegó con el novio y un amigo a recogernos. Son un encanto de personas, así que no hubo problema con eso ni con que se quede este amigo nuevo a dormir. Al parecer él iba a dormir en casa de un amigo de ellos que también iba a estar en este encuentro, todos eran amigos por ahí y fue muy bonito sentirse como en familia, todos ayudándose. Llegamos a la casa, y era enorme y bien bonita, esta era la sala:



Tenía 2 pisos, un patio enorme y como 3 o 4 habitaciones. Igual lo primero que hicimos fue dormir.
A la mañana siguiente, el sol nos despertó así:


Y esta era la vista del patio:


Así que desayunamos y fuimos para este sitio. Ya habían empezado y nos unimos, era un lugar mágico, frente a una ermita.





Hicimos yoga y luego una chica dirigió una meditación con la voz, en la que ibamos cantando ciertas vocales relacionadas con los chakras. Y nos acompañaba un músico de la India que tocaba el armonio y la tabla. Fue poderosísimo, se me movió todo. Al final se armó un jammin entre todos, con mantras, yo repartí todos mis instrumentos y fue muy bonito. Hacía un calor terrible. Empecé a conocer a la gente, eran todos muy lindos. El tipo de gente a la que saludas con un abrazo de todo el cuerpo sin conocer. Me sentí muy cómodo con todos y rápidamente nos hicimos amigos un buen grupo. También llegó la amiga de Ismael que se había quedado en Madrid la noche anterior y conectamos muy lindo también. Al terminar esa actividad, ya para el almuerzo, uno de los chicos dijo que había una poza donde podíamos bañarnos. Así que fuimos en varios carros hacia esas pozas. Creo que nadie sabía dónde quedaban exactamente, y dimos varias vueltas, totalmente perdidos.




No sé cómo fue, pero finalmente llegamos todos. Alguien tocó el agua antes de mandarse y estaba heladísima, pues el sol nunca llegaba ahí... ni un rayito.
Entonces empezaron los valientes... se tiró uno. Me dieron ganas de hacer nudismo así que me quité todo y me tiré. Ala... grité como un loco, el agua estaba helada. Estuve 5 segundos y salí al toque. Pero lo logré... Y luego otro chico dijo pues sí, acá hay que estar en bolas (calato) y también se tiró desnudo.
Así que se nos quitó la verguenza a casi todos y estábamos ahí sin ropas conversando, entrando y saliendo de la poza.

Los chicos. Nudistas al 100%

Las chicas. Nudistas al 66% 

Después uno de los chicos nos invitó a su casa a almorzar. Ahí se armó una súper fiesta, nos pusimos a tocar música entre todos, y cada uno se puso a compartir algo que conocía de su música. Nos conectamos muchísimo todos. Me enamoré (para variar) de 2 chicas, una de ellas cantaba precioso, María <3 y la otra era también bella . Las 2 tenían novio.

Yo, Irene y María

Entre comer, tomar una siesta, tocar música y conocernos, se generó un ambiente hermoso y mágico, y sentí que el viaje de aventuras recién estaba empezando, pues creo que estar 2 semanas en Madrid no me trajo tantas alegrías como este pequeño encuentro. El chico con el que fuimos, Israel, al parecer se enamoró de una de las chicas, y ella de él, así que surgió una parejita inesperada.




Ese solo había sido el break del evento, el almuerzo. Luego nos alistamos y volvimos a las montañas. Esta vez nos tocó escalar una pequeña montaña y cuando llegamos habían más de 50 personas haciendo yoga tántrico (no el sexual) que lo guiaba una chica con una voz muy dulce. Era un yoga muy suave. Luego hubo un círculo de sonidos por el solsticio de verano, con su respectiva ceremonia hacia las 7 direcciones (norte, sur, este, oeste, arriba, abajo y adentro) Era una círculo participativo, con cuencos de cuarzo y tibetanos. El que lo dirigía me dejó tocar mamaquena e hice una ronda de didgeridoo.


Luego volvimos a casa, le di una clase de didgeridoo al compañero de Elena. Nos acompañó María y estuvimos haciendo música. Qué hermosa chica y qué hermosa voz tenía. Tiene. 
El día siguiente nos despertamos y nos alistamos para irnos. Nos despedimos de estos amigos tan lindos y nos fuimos.

 Esta era la casa vista por fuera

Y este era el camino

Así que caminamos hasta la parada del bus. Como todo está muy ordenado y con horarios, el siguiente bus vendría en media hora y hacía un calor increíble. Más de 30 grados seguro. Así que decidimos tirar dedo. A los 10 minutos nos llevó una pareja en su carro. La señora era de Granada, y era muy linda y ambos eran muy viajeros y aventureros. Nos llevaron hasta Madrid, muy cerca de casa.

Una vez en Madrid, caminando por el barrio de Extremadura, nos sorprendió este señor inflable que estaba en la basura. Lo recogimos para tomarle una foto. Fue demasiado chistoso



Antes de que se fuera Luis, el amigo que me recogió del aeropuerto, a Andalucía, habíamos quedado en que haríamos un par de Círculos de Sonido por donde vivía, uno en Ojén, cerca de Marbella, y otro en Málaga. Y ya teníamos fechas, y eran justo las fechas de la luna llena, así que ese era mi siguiente destino. Ojén.
En España, y creo que en toda Europa, existe un medio de transporte muy bueno que es el Blablacar, o el Amovens. Son carros compartidos. Si alguien quiere irse de un punto a otro y está solo, pues lo publica en esta página, la gente se va sumando y se comparten los gastos. Sale barato, pero lo mejor para mi es que es gente muy buena onda y así vas conversando y conociendo a los lugareños, gente y datos muy interesantes.
Así que me tomé uno de estos a Ojén. Luis me esperaría ahí, siempre y cuando fuera una hora prudente. El problema es que este chico salía a las 10pm, y eran como 6 horas hasta allá. Este chico se iba cerca de Cádiz, a hacer un trabajo y luego a escalar unas montañas, porque era alpinista también. Estuvimos conversando en todo el camino, un chico muy interesante. Hablamos de todo tipo de cosas, siempre pasando por los temas de conspiración y extraterrestres y avistamientos, experiencias, experiencias con sustancias, etc. Me recomendó un documental muy interesante, Thrive, pero ahora que lo vi, solo recomiendo la primera mitad, luego se vuelve bastante sectario... En fin, recogimos a un par de personas más en Granada y luego llegamos a Ojén a eso de las 4am.

Ojén (Pueblo de Málaga)


Nos sorprendió muchísimo, era muy bonito. Me dio la impresión de estar llegando al Tibet. Era un pueblito con casas todas blancas y entre las montañas, pero en varios niveles. Construida entre las piedras, y todas muy bonitas y uniformes.
Luis no me contestaba, así que me tocaba dormir unas horas donde sea y luego en la mañana ubicarlo. Nos despedimos de los chicos y me dejaron ahí entrando al pueblo. En un estacionamiento de carros, donde me eché a dormir un rato. Menos mal era verano y las noches no eran tan frías.
Amaneció y este era mi vista, no muy bonita aún.


Así que apenas amaneció me fui caminando por ahí, buscando un lugar para desayunar y esperar a ubicar a Luis.


Empecé a darme cuenta que este lugar era precioso.


Y apareció una cueva en medio de la nada




Las calles eran muy angostas y pintorescas. No circulaban carros por ahí


En la plaza, encontré una panadería con una señora muy linda atendiendo. Estuve observando cómo entraba la gente, todos muy amables, la señora de verdad que se preocupaba por atender bien a todos y conversar, etc. Todo mientras desayunaba. Hasta que llamó Luis y vino a la panadería a rescatarme. Parece que la panadera era conocida y también conocía a Luis. Hablamos un rato con ella, pero más desde el corazón, pues Luis tiene un don de sanar haciendo ciertas preguntas que te dejan meditando... y luego de poner un granito de arena en el día de la señora panadera, nos fuimos a caminar hacia este lugar mágico donde haríamos el círculo de sonidos en la noche.
Íbamos a una pequeña comunidad, la Casa Hada, un lugar donde la gente podía dormir, convivir, a cambio de quizás trabajo, o trueques de varios tipos. Para eso había que hacer una caminata como de 1 hora, yo iba cargado con una maleta de más de 15 kilos, un djembé y un didgeridoo. Pero con una buena sonrisa


Antes de subir, encontramos un pozo que nos vino perfecto. Nos bañamos y seguimos la aventura



La vista era increíble, se parecía un poco a los Andes. Yo no sabía que habían tantas montañas en España y me gustó mucho verlas. Sentir ese aire...



Y llegamos. Esta era la casita de arriba, donde estaba la cocina, la sala y el comedor.


Nos recibieron todos muy contentos. Luis era ya muy amigo de los dueños. La gente que estaba ahí era muy linda. Todos nos saludaron con un cálido y largo abrazo, de esos completos. Hacía muchísimo calor, y había otro pequeño pozo cerca, así que fuimos a refrescarnos y a hacer un poco de música.



Al regresar, una de las chicas nos empezó a contar que tenía mal los huesos, que le dolía la parte baja de la espalda y no se qué más, así que decidimos hacerle una super terapia, entre Luis y yo, con 2 didgeridoos, 2 cuencos, mantras, reiki, etc. Fue muy mágico, nos recargamos todos de energía. Y luego almorzamos, nos conocimos un poco más entre todos. Luego acomodamos el espacio para el círculo de sonidos que haríamos más tarde.


Luis citó a la gente a la hora exacta en la que se puso el sol para hacer una ceremonia por el solsticio de verano. Invocó a todas las direcciones, prendimos un fuego, tocamos tambores e hicimos unos saltos al fuego que se hacen tradicionalmente en España, como para purificarse y quemar las cosas negativas, empezar una nueva etapa. Cada uno empezó a hablar desde el corazón, invocando deseos para la humanidad. Fue muy poderoso y se sintió la sinceridad pura. Cuando terminó, ya había anochecido y nos dimos uno por uno un abrazo muy muy largo. Había llegado una chica recién con la que fue increíble la conexión, no podíamos dejar de abrazarnos. Luego nos conectamos entre todos e hicimos un abrazo grupal y no podíamos separarnos. Solo se respiraba amor. Pero era hora de hacer el círculo de sonidos. Así que, con mucho esfuerzo, logramos separarnos e ir a la sala a relajarnos.
Luis y yo hicimos el círculo de sonidos juntos. Fue una ceremonia espectacular. Fluyó muy bien, y por primera vez, usé mi voz y fue muy especial y bonito. Luego nos fuimos a dormir todos con el corazón enorme. Además, era luna llena..
La mañana siguiente nos despedimos y nos fuimos hacia Málaga. Nos jalaron en el carro unos amigos que también salían. 



Nos dejaron en la playa de Fuengirola, al lado de Marbella, frente a un castillo mágico, y me bañé por primera vez en el mar Mediterráneo... Fue increíble, es muy distinto al Pacífico. Este sí es pacífico y es mucho más cálido y también más salado.



Caminamos por la costa, nos sentamos un rato a tomarnos una cerveza en un chiringuito. O sea en un pequeño bar/restaurante a orillas del mar.


Y nos fuimos a casa de unos amigos de Luis, en Fuengirola, pero primero pasamos por la plaza.


Ahí conocimos a unos amigos muy lindos de Luis, almorzamos, nos contó la señora que había hospedado a unos chicos de la fundación Tesla, que venían impartiendo talleres de energía libre y acababan de hacer uno por ahí. Fue un momento increíble, porque ¡esto está ocurriendo! Ya no se bannean videos en youtube de tutoriales para construir cosas que generan energía limpia y si cada uno de nosotros desarrolla estas tecnologías, pues habrá una revolución. Y de hecho la está habiendo. Al parecer Nikola Tesla se está haciendo más importante en estas épocas y creo que finalmente su legado revolucionario es y será de gran ayuda para nuestro planeta.
En fin, nos despedimos y finalmente tomamos un tren a Málaga. 

Málaga

Llegamos a Málaga muy cansados, pues habíamos caminado muchísimo con todas las cosas por toda la costa de Fuengirola... Y nos tocó caminar más aún. Fuimos directo al lugar donde íbamos a hacer el círculo de sonidos. En la Casa Tierra. Nos recibieron muy amablemente. Me di una buena ducha helada y nos fuimos a cenar algo antes de empezar la sesión.
Fuimos a un lugar muy chévere llamado la Casa Invisible. Es un centro cultural okupado en el 2007 y luego legalizado, donde se desarrollan un montón de actividades, también hay mesas y puedes tomarte algo, cenar, etc. Un ambiente muy bonito. Nos pedimos algo veggie y mientras esperábamos, apareció esto en una pared.


Luego volvimos e instalamos las cosas para el círculo


Estuvo muy bonito, vino una chica que había estado viajando por sudamerica y viviendo en Chile y al terminar, nos fuimos con ella y Luis a escuchar a una banda en vivo en un bar por ahí. Luego nos fuimos a casa de Luis a dormir. Conocí a la roomate de Luis, una chica muy linda y buena onda llamada Marina, con la que conversamos un poco de sudamérica y la ayahuasca esa mañana...
Ese día me dieron muchas ganas de ir en búsqueda de un nuevo didgeridoo, pues el que llevaba no sonaba muy fuerte y a veces me dolía tocarlo. Además, en todo el camino estuve viendo magueys en todos lados. Así que me fui hacia las montañas de Málaga a buscar la madera ideal. Y encontré este lugar mágico con varios magueys (acá les llaman pita).






Así que fui y apareció un tronco ideal y lo usé. Pasé por una ferretería, compré herramientas y me quedé ese y el día siguiente fabricándolo. Cuando terminé quedó así:



Y esa noche justo se celebraba la fiesta de San Juan. Al parecer esta fiesta en Málaga es gigantesca, y así fue. Fuimos con Marina, Luis y un amigo más. Antes de llegar, tuvimos que caminar por todo Málaga y pasamos por la Alcazaba de Málaga. Es un palacio/fortaleza árabe construido al lado de un teatro romano.

Marina y yo

Teatro Romano

Alcazaba

Después de caminar por Málaga, llegamos por fin a la playa.
Toda la playa estaba repleta de gente, en mesas, en la arena, comiendo, tomando, bailando.. Era una enorme fiesta por todos lados.


Había un escenario con un show y todo eso, así que nos fuimos a caminar varios kilómetros en dirección opuesta para ir a los baños del carmen. Era una zona más tranquila donde habían más hippies y gente tranqui haciendo música y ya no se escuchaba lo otro. Aquí habían muchas fogatas y gente súper linda. Con Luis, al toque empezamos a activar un fuego y una musiquita. Agarramos el djembé y los didgeridoos y la gente comenzó a venir y a unirse. Vino un chico que parecía un elfo, a lo Légolas del señor de los anillos, con una guitarra y se unió al jammin. Era un capo. Se acercó una chica hermosa, con unos ojos celestes increíbles y sacó un violín y se puso a tocar con nosotros. Nos pusimos a conversar y otra vez me enamoré. Decidimos que era hora de meternos al mar, así que lo hicimos y fue increíble. Creo que nunca me había metido al mar de noche, pero el mediterráneo es tan caliente y tranquilo que no hay problema en hacerlo. Y además con la euforia de la fiesta y las fogatas, fue increíble. Luego salimos, seguimos haciendo música y convesando. También tenía novio... Luego apareció otra chica lindísima, con ojos hermosos también, y hubo una conexión muy linda, le ayudé a soltarse, porque ella quería tocar percusión y le enseñé. Estaba muy agradecida y cariñosa. Pero también tenía novio. Igual fue una noche mágica, la música no dejaba de sonar, habían muchos grupitos y yo iba por aquí y por allá tocando quena, djembé, activando más el fuego, etc...


Me quedé en un grupo donde había un chico con una guitarra y una voz increíble. Recuerdo claramente su versión de Hallelujah, fue súper fílin. Luego se despidió de todos y me quedé conversando con su novia, Irene, que se quedó para esperar a que se le baje la borrachera, y nos quedamos mirando una gran puerta que se
quemaba lentamente en una de las fogatas. Fue un momento muy simbólico de hecho. Conversamos de la vida, del vegetarianismo, la espiritualidad, etc. Hasta que nos dimos cuenta que estaba amaneciendo. Ella estaba esperando a que se le baje un poco el alcohol para manejar de regreso a casa. Así que al hacerle compañía me gané un aventón a casa y varios aprendizajes. Cuando nos levantamos, me puse a buscar mis sandalias y nunca las encontré... alguien se habría equivocado, pues la gente por acá no roba, todo estaba en su sitio. Menos mis sandalias. Así que me regresé descalzo con ella. Me dejó ahí cerquita, le agradecí y nos despedimos y me tocó caminar media cuadra descalzo a casa. Fue una noche mágica.



El día siguiente, le conté a Luis lo de las sandalias y se mató de la risa, y luego fuimos en búsqueda de unas sandalias o algo por los alrededores de casa. Y fui descalzo. Luis me llevó a una juguería muy buena donde atendía un marroquí súper buena onda. Nos habló de que a él le encantaba la música más tranqui, instrumental, así. Como comentando, Luis le contó lo de la noche intensa de San Juan y que yo me había quedado sin sandalias. Y el chico nos dijo que tenía un par de alpargatas que no usaba, y que si quería me las podía dar. Y las sacó y me las dio. Me quedaban perfectas. Así que súper feliz, además de agradecerle, le regalé un disco. Así que fue un trueque justo y volví a la normalidad, fue mágico.
Ese día aproveché para hacer un poco de turismo, caminar por ahí y tomar unas fotos de Málaga.




Así que luego me preparé para irme. Tenía que hacer un círculo de sonidos en Madrid, en casa de esta amiga peruana que me había invitado a su casa a almorzar aquel día. Era sábado temprano y yo tenía que llegar el sábado en la tarde. Pero yo ya había decidido que iba a ir haciendo auto-stop y andaba muy confiado que me recogerían rápido y llegaría a tiempo.


Salí a eso de las 11 am, tomé un bus hacia la autopista en dirección a Madrid. Así que caminé un rato al lado de la autopista y a los 10 minutos un carro paró y muy amable me ofreció llevarme unos 30km en esa dirección. Le dije que sí y subí. Era inglés, estaba con su hijo, y eran muy buena onda. Se iban a un pueblito ahí cerca. Me dejaron en una gasolinera y ahí seguí haciendo dedo. A los 15 minutos un chico se ofreció a llevarme a unos 20km. Me dijo que me iba a llevar a una gasolinera donde todos paraban y era más fácil ahí que donde estábamos. Así fue, y me dejó en una gasolinera en medio de la nada... Era el lugar más inhóspito de todos. El señor no tenía idea...
Eran como las 12pm, yo aún tenía fe. Empecé a hablar con varios choferes y todos me decían que iban hacia Málaga. Había un módulo de venta de tickets de Ferry al lado de donde estaba parado, y hablando con el señor, me recomendó que mejor caminara hacia la misma autopista, pues ahí tendría más posibilidades. Así que lo hice, caminé como 1 km bajo un sol infernal. Y me detuve en un lugar a hacer dedo. Había un pequeño carril que yo creía que la gente podía usar como para detenerse, a un lado de la autopista. 




Después de media hora de intentar, hice un cartel:


Estuve como media hora más, bajo el sol más fuerte de mi vida, probablemente más de 35º. Y ya me empezaba a poner inquieto, pues eran como las 2pm y yo tenía que tocar en Madrid a las 8pm. Así que me puse realista y llamé a mi amiga. Le dije que estaba en problemas... pues probablemente no iba a poder llegar a Madrid a tiempo, y que si por favor lo podíamos mover para el día siguiente.
Muy linda, me dijo que sí, que llamaría a los asistentes a decirles. Me sentí muy aliviado al recibir esta noticia, pues había ganado 1 día.
Pero de todos modos, me di cuenta que había elegido un pésimo lugar. Peor que la gasolinera... así que volví. Me senté al lado del módulo del ferry, hice una pequeña siesta, y de pronto el señor que trabajaba ahí me despertó y me dijo que si quería que me lleve hasta su pueblo, pues justo acababa su turno y se iba a casa. Me dijo además que me podía dejar una gasolinera que estaba justo en dirección a Granada. Le dije que sí, claro. Así que en efecto, me dejó en un lugar que era mucho más estratégico.


Aunque no lo parezca, era un óvalo y casi todos los que pasaban por ahí iban hacia Granada
Así que decidí que iba a ir a Granada, pues estaba en el camino, tenía una día más para llegar a Madrid y además me habían hablado maravillas de ese lugar.

Al haber estado un par de horas intentando que me lleven en ese otro sitio mis energías se bajaron, pero sabía que este sí era el lugar indicado. Así que puse música mientras intentaba y rápidamente, estaba con todas las pilas nuevamente. Y a los 10 minutos un chico en un carro me dijo: "a dónde vas?". "A Granada" le dije. "Espérame que tomo un café y vamos". Se estacionó en el café a la espalda. Entré con él, conversamos un rato. Tenía que ir al aeropuerto de Granada a recoger a su esposa. Tenía una relación muy cercana con Sudamérica, pues la esposa era de Chile, los hijos de Cuba, y a él se le notaba súper cálido. Conversamos de mil cosas en el camino y me dejó en la entrada al aeropuerto de Granada.

Granada


El primer transporte que pasó, era una casa rodante, con 2 súper hippies al volante. Me levantaron al toque. Eran 2 italianos súper buena onda.




Me bajé y caminé hacia el centro

Granada es un un lugar muy bonito, y la gente es muy cálida y amable también. Apenas encontré un lugar, me senté y me tomé una cerveza, y descansé un rato.




 Luego toqué un par de canciones y la gente me dio plata. Luego caminé a un paseo que había y me senté a tocar el didgeridoo y el djembé. A la gente le gustó mucho y me colaboraron bastante bien.
Cuando me cansé, alisté las cosas y caminé un poco. Escuché el sonido de un saxo y caminé hacia él. Era una placita muy bonita con muchas mesas y la gente comiendo, tomando al aire libre (las famosas terrazas) y en medio había un guitarrista con su ampli y el saxofonista tocando jazz. Tocaban muy bien y me acerqué a ellos y me puse a mover el cuerpo, y a hacer como si tocara el djembé, a través de su funda. Terminaron la canción, les di plata y les pregunté si me podía unir con la percusión, pero se mostraron indiferentes ante la propuesta. Así que yo seguí disfrutando moviendo las manos y cuando volteo, en una de las mesas había una chica y un chico. La chica me estaba sonriendo mucho así que me acerqué a saludarla. Rápidamente me dijo que se había dado cuenta que quería tocar, y le conté que ellos no querían. Tenía una buena onda impreisonante, una sonrisa que no se iba, y me invitó a sentarme con ellos. Me invitaron cerveza, y nos pusimos a conversar los 3. 
La chica tenía mi edad 24 y era española, y él era noruego y tenía como 40. Ambos vivían en Alicante y estaban de vacaciones en Granada. Habían estado 1 semana haciendo un curso de masaje tailandés. No eran pareja, más bien eran enfermeros, y él era el jefe de ella. Eran los dos muy muy buena onda, él era budista y ella era muy espiritual también. Nos pusimos a conversar de mil cosas, todo fluía muy naturalmente. Cuando me preguntaron dónde iba a pasar la noche, les respondí que no sabía, pues había hecho una escala inesperada en Granada, porque mi plan era ir a Madrid a tocar.
Así que me ofrecieron su sillón para pasar la noche. Les toqué el cóndor pasa y nos fuimos a casa.
Vivían justo a la espalda de la Alhambra. Cuando llegamos, dejé mis cosas y acompañé a la chica a recoger un folder que se había olvidado en un bar la noche anterior, que tenía todos sus apuntes del taller. Así que fuimos a este bar y de paso nos tomamos algo y seguimos conversando. Evidentemente, tengo mucho por aprender, pues cada encuentro y conexión que he tenido con chicas hermosas se han tenido que limitar a la amistad, pues todas tienen novio, ella también. Pero de todos modos, nos hicimos grandes amigos y aprendimos mucho.


El día siguiente, tenía que ponerme las pilas para esta vez sí llegar a Madrid. Así que entré a esta página Amovens y busqué a alguien que se estuviera yendo a Madrid ese día. Encontré a alguien que salía a la 1:30pm. Así que reservé ese viaje. Granada tiene mucha influencia árabe, al igual que todo Andalucía, el sur de España. Encontré esta puerta muy pintoresca de bajo de la casa.


Los chicos


Así que desayunamos y nos despedimos. Ellos se tenían que ir también ese día a Almería. Fue un encuentro mágico realmente.
No me podía ir de Granada sin haber al menos pasado por la Alhambra. Eran como las 12, así que empecé a subir.




Había que dedicar un día entero para conocer la Alhambra, pues había como 45 minutos de caminata para llegar a la puerta, y casi todo era de subida. El camino era muy bonito, muy muy verde.



Así que llegué a la puerta. Estaba repleto de turistas, era domingo. Eran las 12:30 y tenía que estar a la 1:30 en el otro lado de la ciudad. Así que me tomé una foto y me fui volando. Pero se veía hermoso todo alrededor.



Así que me tomé un bus que me dejó en una plaza muy bonita:



Y luego tomé otro bus, hasta que llegué al punto de encuentro. Llegó la chica, se llamaba Paola. Era un encanto, cuando le conté que era de Perú, se emocionó mucho, pues ella había estado ahí el año pasado y le había gustado tanto que ahora quería irse un tiempo a vivir por allá. También se subió una señora de México pero que era medio sorda, por lo que casi todo el trayecto estuvimos conversando ella y yo. Era realmente muy sabia, sana, muy espiritual y alegre la chica, conectamos muy lindo y sin darnos cuenta ya habíamos llegado a Madrid.

Madrid


Llegué a tiempo a casa de mi amiga Karen, me di un baño, alisté todo y llegaron las personas. Toqué, salió muy bien, cenamos y dormí ahí. La idea era que solamente iba a pasar por Madrid para hacer el círculo de sonido en casa de Karen, pues el plan era irme a Barcelona.
Así que la tarde siguiente me fui donde Cami, pues ella se iba a Hungría y me iba a despedir de ella. Cuando llegué, sorprendentemente estaba Nico ahí. Lo saludé y me contó que había salido de su piso y que le iba a cuidar el piso a Cami y se quedaría ahí un par de semanas antes de irse a Italia. Le conté que me iba a ir a Barcelona a dedo el día siguiente. A los 5 segundos me dijo: "vamos". Lo miré, le pregunté: "es en serio?". "Sí, dale". Asi que dejó a la pobre Cami plantada y se sumó a la aventura. Alistamos las cosas y partimos la tarde siguiente.
Tomamos un tren hacia Guadalajara, que era la última estación hacia el norte, rumbo a la carretera hacia Barcelona. Apenas tomamos el tren, fuimos hacia la dirección opuesta, pero nos dimos cuenta la estación siguiente. 
Ya fuera de Madrid, caminamos hacia la autopista, y llegamos a este lugar:



No era un buen lugar, pues cuando haces auto-stop, tienes que ir a un lugar estratégico, tipo una gasolinera, un peaje o un cruce. Un lugar donde la gente tenga que parar, o al menos un lugar donde la gente tenga que bajar la velocidad, y no por ti. Decidimos que era mejor idea primero llegar a Zaragoza, que era el siguiente pueblo, estaba entre Madrid y Barcelona.
Estuvimos ahí como una hora, hicimos un cartel y continuamos.


A la media hora, se detiene un carro con un señor y su hijito. Nos dijo que ese era un mal lugar y que nos podía acercar a la carretera hacia Zaragoza. El señor en realidad se iba ahí cerca, pero decidió muy amablemente llevarnos unos 20 km hacia la ruta, dejándonos en un lugar perfecto y muy bonito.


A los 5 minutos de bajar, me acerqué a un chico en un carro y le dije que íbamos a Zaragoza. "Suban" dijo, "yo los llevaré muy cerca". Así que subimos. El carro estaba lleno de cosas, pero nos pudimos acomodar. Apenas avanzamos, se prendió un porro.


El chico era súper buena onda, se iba a visitar un parque nacional y a acampar como 1 semana, luego de estar harto del ambiente de trabajo de Madrid. Era muy consciente, nos pusimos a hablar de mil temas, incluyendo la energía limpia de Tesla. A medida que íbamos avanzando, se iba poniendo en sol. Hubo un atardecer precioso



Zaragoza


Al llegar a Zaragoza, nos dijo que quería grabarnos un video de lo que hacíamos con su GoPro. Así que al llegar, nos sacó un video (que no tengo) donde estoy yo tocando el didgeridoo y djembé, y Nico está bailando. Al despedirnos, nos agradeció mucho porque lo habíamos inspirado y le habíamos dado fuerzas para seguir su aventura. Nosotros también le agradecimos por su buena onda.

Nico, Xavi y yo

Luego caminamos un poco y le preguntamos a un señor en una bici para dónde estaba el centro. Nos señaló la dirección y dijo que él también iba, que nos acompañaba. Era un señor argentino, que ya llevaba más de 10 años viviendo en Zaragoza. Era medio raro... nos empezó a hablar de mil cosas medio raras, de esos que solo acaparan la conversación. Nos ofreció su casa para dormir, pero le dijimos muy sutilmente que no (fue un: "cualquier cosa te llamamos"). Queríamos conocer al menos un poco de Zaragoza y encontrar algún lugar dónde dormir. Era ya tarde.
En Zaragoza hay un río, el Ebro, y básicamente al cruzarlo entras al centro. Esos puentes son muy bonitos. Cruzamos por uno de ellos.

Me sentía en Mario Kart, en el Rainbow Road, solo que sin tantos colores...

Al cruzar, caminamos por un parque muy largo y yo ya no podía más, estaba hecho trizas. Siempre me cansaba al toque porque mi equipaje es una cosa de locos y tampoco tengo mucho músculo que digamos...
Así que le dije a Nico que me iba a acostar en el pasto, que estaba fresco y al ser verano no iba a hacer mucho frío. Así que me alisté para dormir. Estuve intentando dormir, pero la primera media hora me estaban comiendo los mosquitos. Me tapé mejor. Cuando ya me había quedado dormido, de pronto Nico me despierta gritando: "¡¡Los aspersores!! ¡¡se prendieron!!" y salió corriendo del pasto.
Yo, medio dormido, al comienzo no le creí, y por si acaso, empecé a moverme con toda la tranquilidad... preparándome para irme y en eso veo un potente chorro de agua cayendo directamente hacia mi cara, mi mochila y todas mis cosas, mojándolas un montón. "¡¡¡Uy no!!! ¡era cierto!" así que traté de mover todo rápido y me alejé. Pero no me había alejado lo suficiente, seguía en el rango del aspersor y otra vez me mojó, y mojó mis cosas. Pasó eso como 3 veces... estaba demasiado zombie para que me funcione la inteligencia.
Cuando por fin estábamos a salvo, nos seguíamos muriendo de sueño. Así que luego de reírnos un rato, nos fuimos a las bancas. Nos aseguramos de que no hubieran aspersores. Esta vez estábamos seguros, pues había un panel de electricidad al lado. Nos dimos cuenta de que estaba haciendo frío. Tratamos de dormir en las bancas y lo logramos una media hora. Pero empezó a hacer mucho frío y no podíamos dormir. Eran como las 5 de la mañana. Así que coincidimos en que lo mejor sería caminar y agarrar calor mientras nos refugiábamos en la ciudad, entre los edificios. Así que caminamos y caminamos. Tuve la gran idea de buscar un lugar caliente para al menos descansar un rato. Encontramos un cajero automático dentro de un cuarto minúsculo. Pero era suficiente para entrar los 2 y tirarnos un rato a dormir. Era el lugar perfecto, estaba calientito. Pasamos unas 2 horas ahí. Ya hacia el final de nuestra estancia ahí, entró alguien a sacar plata y decidimos que era hora de irnos. Así que fuimos a un bar a desayunar y luego decidimos conocer el Pilar, del que nos habían hablado maravillas.

Primero pasamos por la estación de trenes que era todo un monumento


El río Ebro y uno de sus puentes


Y acá empezamos a ver la Catedral el Pilar (Catedral-Basílica Nuestra señora del Pilar)





No llegamos a entrar porque andábamos con las mochilas pesadas, habían mil turistas y no teníamos plata. Pero fuimos al centro, a este paseo y nos pusimos a tocar didgeridoo y djembé (didgerimbé) y bailar. Era muy temprano y no había tanta gente, así que media hora después decidimos que ya era hora de ir a Barcelona.


Así que caminamos nuevamente hacia la autopista y empezamos a tirar dedo. Nos pusimos en un semáforo que estaba en dirección a Barcelona. Estuvimos como 1 hora y empezó a llover. Corrimos al edificio más cercano a refugiarnos. Cuando pasó, volvimos. Fue muy divertido, estábamos con toda la buena onda, sonrisas y la gente nos respondía muy amablemente. Pero nadie iba a Barcelona. Estuvimos como 3 o 4 horas. Un ingles paró y nos dijo que iba a Barcelona pero a las 6pm, y que si seguíamos a esa hora nos llevaba. Nico anotó su número.
Así que decidimos que probablemente no estábamos en el mejor lugar, y que si avanzábamos, las posibilidades crecían porque solo quedaba la autopista directa a Barcelona.
Hacer auto-stop es un arte. No se trata de simplemente levantar el dedo donde sea, sino que requiere de todo un estudio de la zona. Tienes que estar en la autopista adecuada, pero en las autopistas solo hay ciertos puntos donde la gente baja la velocidad ya sea porque hay una salida o una entrada, o una gasolinera. Cuando avanzamos, llegamos a un lugar que parecía ser bueno. Una señora nos recogió y nos dijo que nos llevaría a un lugar más adecuado. Muy amable también, la señora ya había llegado a su destino pero decidió desviarse y llevarnos varios kilómetros, hasta una gasolinera. Estábamos al lado de la autopista y parecía ser lo ideal. El problema es que no puedes simplemente ir a la autopista y tirar dedo, porque la gente va a mil y no van a parar por un par de locos, es muy peligroso también.
Entonces empezamos a hablar con la gente que se estaba poniendo gasolina. Pero parece que todos iban a los alrededores, no era una de esas salidas obligatorias a Barcelona, sino que casi todos o regresaban de ahí o se iban cerca.
Entonces estábamos nuevamente en otro lugar difícil.. ya estábamos sin fuerzas, pues eran como las 4 o 5pm. Aún así, caminamos hasta un óvalo donde solo habían 2 opciones. Barcelona u otro pueblo. La mayoría de gente se iba al otro pueblo. Y cuando pasaba alguien que tomaba la salida a Barcelona bailábamos, saltábamos, le rogábamos, pero nada... Estuvimos así 1 hora más, hasta que dejaron de pasar carros. Entonces decidimos que tomaríamos la carretera, la nacional. En España casi siempre tienes 2 vías rápidas, la autopista y la carretera . Así que íbamos a tratar la segunda opción. Empezamos a caminar hacia el pueblo este, con el fin de salir a la carretera...
En un momento, nos dimos cuenta que ya estábamos totalmente perdidos y nos tiramos en un pasto, rendidos. Habíamos entrado a toda una urbanización de suministros industriales....




Las posibilidades de que nos llevaran a Barcelona desde ahí eran de 1 en un millón. Y tampoco era tan lejos, solo faltaban 300 km.
Estábamos sentados descansado al lado de una fábrica y en eso sale un chico y nos dice: "a dónde van??" porque seguramente teníamos toda la pinta de estar totalmente perdidos...
"A Barcelona" le decimos. Debe haber pensado pero qué hacen acá, y enseguida nos dijo: yo los puedo acercar a la nacional, de ahí van a tener muchas más posibilidades, espérenme media hora que salgo de trabajar. Se iluminó el cielo y la tierra. Esperamos esa media y hora y dicho y hecho. Salió el chico en su carro, en un Volkswagen beatle blanco moderno. Nos preguntó que qué habíamos hecho, le contamos toda la aventura, pero él conocía toda esa zona y nos dijo: "Miren, los voy a llevar al lugar perfecto, es una gasolinera donde se junta la autopista con la nacional y ahí todos paran a comer, a dormir, hay mil camiones, y muchos van a Barcelona".
Este chico sí parecía saber lo que decía, no como varios que nos llevaron a la perdición.
Antes de llegar, pasamos por un pueblito. El chico nos dijo: "este pueblito ha ganado un premio de arquitectura por el diseño de una urbanización". Y nos hizo una especie de tour para verlo. Era muy bonito y original, con formas redondeadas.



Hasta que llegamos a la gasolinera. Le agradecimos mucho, porque era cierto. Era el lugar perfecto para llegar a Barcelona. Seguimos intentando, conversando con la gente que paraba a ponerse gasolina, y entre que no iban a Barcelona o se hacían los locos, estuvimos varias horas más, hicimos otro cartel y nos paramos al lado de la vía y nada. Nico ya no podía más y se tiró a descansar, vencido por el durísimo día. Ya se estaba haciendo de noche. La naturaleza me dio una vista inspiradora para seguir, y seguí con optimismo.



Caminé por donde estaban todos los camiones estacionados y le pregunté a cada uno si iba a Barcelona. Muchos me dijeron que estaba prohibido llevar a gente en camiones, que ponían una multa fuerte. Que mejor intentara en carros privados. Después de tantas negativas, paré un rato a descansar. Toda esa situación era muy inquietante, parecía que duraba toda una eternidad, que no iba a acabar pronto, así que lo mejor era adaptarse y seguir con la buena vibra, mantener la energía positiva siempre.
La gasolinera tenía un restaurante grande y una tienda. Habían muchos buses turísticos que venían de Barcelona y ahí bajaba la gente a cenar, comprar, etc. Entonces decidí ponerme a tocar para los que cenaban. Uno de los oyentes era un chico joven que tenía pinta de mochilero. Así que nos pusimos a conversar. Él también acababa de llegar de Madrid, y venía haciendo auto-stop. Un camión lo acababa de llevar y ahora estaba descansado un rato. Le conté toda nuestra aventura y enseguida nos hicimos amigos. Revivió Nico y se sumó a nosotros. Alejandro era un joven poeta, que también hacía poemas instantáneo en una máquina de escribir, amigo de Nuria, quien también hacía eso en Madrid.
Súper buena onda el chico. Nos contó de sus viajes y de pronto sacó una botella de Pacharán. Nos dijo que había estado viajando por España, hablando con un señor en un pueblo acerca de cómo los licores artesanales eran totalmente distintos a los industriales, más ricos, y que a él le encantaban los artesanales. Y el señor fue a la sala y le regaló este trago.
Lo abrimos y lo probamos. Estaba rico, era un licor de hierbas. El sabor era como una mezcla entre fernét, jagger y un montón de regaliz. Me hizo recordar a unos caramelos holandeses negros de regaliz horribles que mi mamá me daba de niño. Así que nos pusimos a conversar de la vida, de los viajes, de mujeres, mientras íbamos bebiendo este brebaje y el alcohol iba subiendo. Nos pusimos a hacer chistes de que nos íbamos a quedar a vivir en la gasolinera, que ya le habíamos agarrado un cariño y que sería nuestra condena morir ahí. Evidentemente, íbamos a pasar la noche ahí, así que hicimos que fuera divertido. Nos pusimos a tocar música también. Saqué el djembé, y nos pusimos a hacer mantras, sonidos, nos conectamos un montón con la música. Tocábamos fuertísimo y nadie nos decía nada, era increíble. En un momento se acercó un chico a decirnos: "ala qué increíble lo que hacen, ¿puedo acompañarlos?" Nos dijo que era de Rumania y tocaba la percusión y cuando agarró el djembé, empezó a tocar demasiado chévere, así que hicimos un jammin bien bacán con él. En un momento se mandó a hacer unos ritmos súper complejos y me costaba seguirlo. Tocaba como los dioses. Había venido con un amigo que era el chofer, quien le dijo que ya se iba, así que muy triste nos dejó. Pero casi se queda con nosotros. Alejandro grabó una parte:

https://www.instagram.com/p/BHSFo5oAb04/

En algún momento de la noche nos cansamos y nos tiramos donde pudimos a dormir. Nos levantamos en la mañana, desayunamos y seguimos, cada uno a buscar un chofer. Nos despedimos de Alejandro, deseándole buena suerte, y se fue a encontrar su sitio estratégico. Yo me fui a la autopista a buscar choferes de camión, pero ninguno iba. De pronto viene Nico corriendo y me dice: "ya, encontré uno".
Parece que había estado sentado frente a donde ponen gasolina y vio a un señor caminando y le preguntó: "Señor, por casualidad va para Barcelona?". El lo miró y le dijo: "No" y se fue. Dio 2 pasos, volteó y le dije: "Pues mentí. Sí que voy a Barcelona, ¿cuántos sois?"
Entonces nos subimos al camión del gran Gregorio. ¡¡Por fin!!
Nos volvió el alma al cuerpo y la sonrisa a la cara, y nos fuimos conversando un rato, y luego nos dejó dormir casi todo el camino en su cama súper cómoda.




Llegamos como en 4 horas. Nos dejó en el puerto. Estábamos muy felices y agradecidos.


Este era el camión de don Gregorio

Así que caminamos varios kilómetros para salir del puerto y llegamos a la plaza Colón, empezamos a ver a toda la gente, el mar... ¡Ya estábamos en Barcelona!

Barcelona




Caminando por ahí encontramos una feria de Ferraris, donde había un par


Luego caminamos por un paseo que estaba lleno de comerciantes vendiendo. Muchos africanos vendiendo mantas, sandalias, lentes, etc.. La vista era espectacular.


Caminamos un poco más y llegamos a Barceloneta. Es la playa más cercana, donde hay muchísima gente. Descargamos las cosas, nos pusimos ropa de baño y nos metimos al mar. Aquí en españa hay mucho nudismo y hacer topless es normal. Hay playas nudistas un poco más lejos, pero el nudismo parcial o total es considerado mucho más natural que, al menos, en Perú.



Nos metimos al mar. Era una delicia, caliente, tranquilo. Habían chicas hermosas por todos lados, marroquíes y pakistaníes vendiendo sangría y mojitos, señoras y chicas tailandesas ofreciendo masajes, etc.
Así que después de un rato de relajarnos, fuimos hacia la parada.
Un amigo nos había dejado su piso en Sant Gervasi, así que tomamos un bus y llegamos. Su tía, muy gentil nos abrió la puerta y nos dio las llaves. Era un departamento enorme y bien bonito. Y estaba vacío! Así que cada uno agarró un cuarto y tomamos una siesta. Luego salimos a dar un paseo. Nico les preguntó a unas chicas en una plaza cómo llegábamos a Gracia, un barrio. Las chicas les respondieron y nos quedamos conversando. Eran súper lindas y jóvenes. Cuando estábamos caminando hacia Gracia, aparecieron detrás nuestro, pues también iban para allá. Así que nos guiaron y nos hicimos amigos. Eran Berta, Alba y Ramón, todos catalanes. Conocimos 2 plazoletas de Gracia muy pintorescas y conversamos un rato. Regresamos juntos hacia el barrio, eramos vecinos, nos despedimos y nos fuimos a dormir.
El día siguiente nos fuimos con Nico a las ramblas, que son estos paseos peatonales largos. Hicimos esta perfo de didgerimbé con danza. A la gente le gustó. Pero los policías te sacaban, así que cada 10 minutos nos movíamos. Lo bueno es que estos polis ahora son buena onda y muy respetuosos. Al parecer hace unos años te quitaban los instrumentos y la plata que habías ganado. Pero al cambiar de alcalde todo mejoró así que no tuvimos mucho problema.




Luego nos cansamos y nos fuimos al mar de nuevo, esta vez con las chicas que habían ido a vernos tocar un rato. En la noche cenamos algo y dormimos.
Barcelona está en la zona de Catalunya, al Noreste de España, y se habla el catalán. A mi me suena a una mezcla entre el español, francés e italiano. Aunque se parece bastante al español también. Casi todo está escrito en catalán y a veces traducido al español. Hay palabras que me resultan divertidas, como estas:

"Hola, dame un xurro por favor". "Ay, que xurro eres"

Bueno, el día siguiente me fui a encontrar con una amiga muy cercana de la familia. Era la nana que cuidaba a mis hermanos antes de que yo naciera y cuando mis padres vinieron a Barcelona, ella se quedó a vivir aquí. Nos encontramos en Plaza Catalunya. Fue muy lindo reencuentro.



Almorzamos con su hija, me contaron cosas muy bonitas de mi familia que yo no sabía y me invitaron al acuario. L'Aquarium. Era hermoso, habían demasiadas cosas. 




















Luego, más tarde me invitaron a un festival de reggae que había en una playa llamada Premiá de Mar. Tomé un tren que me dejó en la misma playa. Me asombró mucho eso, bajas del tren y directo al mar. 



Me encontré con estos amigos. Eran amigos de Luis, con los que me había puesto en contacto. Súper buena onda todos, Me metí al mar un rato y al salir ya estaba sonando el rico reggae. El panorama era muy bonito, tranquilo...



Estuve bailando un rato y conocí a unas chicas, eramos los únicos bailando y al cabo de un rato tenían que irse y se fueron. Me quedé con los chicos, conversando, tomando mojitos de mango, melón muy ricos mientras veíamos el atardecer.




Luego regresamos. Tomamos el último tren, como a las 11 pm. Era viernes en la noche y el tren era una fiesta. De pronto decidí sacar mi quena y ponerme a tocar. Toqué Hey Jude y un grupo de gente en el siguiente vagón se puso a cantar. Parece que estaban muy alegres. Cuando terminé y me acerqué a ellos, después de que me dieran plata, me pidieron más canciones, pero yo tenía un repertorio limitado y me dijeron que toque Hey Jude de nuevo. Me reí y les dije que eso no se hace, es como que en la radio te pongan la misma canción 2 veces. Estaban borrachos, evidentemente. Me las arreglé para zafarme de ahí con una excusa como: "voy a ver si mi amiga tiene más pistas para tocarles algo distinto" y me fui. Fue divertido. Llegamos, bajamos y nos despedimos. Estuve caminando por las ramblas buscando alguna señal, algo en lo que encajara.
Me metí por una callecita que me llevó a un callejón, donde parecía que había menos turismo y buena onda, y escuché música en vivo. Así que entré en aquel bar. Estaban haciendo una música como Flamenco fusión, muy bueno.


Al final me acerqué a felicitarlos e hicimos un trueque de discos. Había una señora con su hijito en la mesa de al lado disfrutando mucho, y diciendo cosas como "Viva Chile!" Así que, al percatarme que era también latina, me acerqué y conversamos un rato. Me tomó una foto con los músicos, pero me olvidé de pedírsela. Era su último día, pero su hijito estaba inquieto así que se fue. Luego estuve conversando con una señora muy interesante de Argelia. Luego se nos unió una pareja de chicos de estados unidos que estaban muy interesados en visitar Perú, porque les hablé maravillas.
Luego me fui a casa, había sido un día muy largo. Pero al llegar, Nico tenía ganas de salir, así que fuimos caminando a las plazas de Gracia, con el didgeridoo y el djembé. Había un montón de gente, y conocimos a una pareja de Sudafricanos súper buena onda y viajeros, que estaban planeando su viaje a Perú, especialmente para hacer ayahuasca, así que les conté bien cómo era. Luego hicimos nuestra pequeña perfo de didgerimbé y danza. Y luego una sueca muy linda me empezó a hablar. Hablamos un buen rato, Nico se fue a dormir. Me quedé con ella, su amiga y un portugués. Fue muy bonito. No esperaba hablar tanto en inglés estando en España. Casi nos vamos los 4 a casa del portugués, pero la sueca no quiso. Después de un rato me despedí y cada uno se fue a su casa.
El día siguiente decidimos irnos a visitar el Parc Güell. Es un parque muy lindo y grande diseñado por Gaudí.
Para llegar, había que subir bastante, porque estaba a lo alto de una montaña. Lo curioso es que habían unas escaleras mecánicas.

Una iglesia en el camino

Así que llegamos al Parc Güell. Era precioso.





Subimos un poco y escuché un poco de música en vivo. Cuando nos acercamos, era un guitarrista, que tocaba guitarra clásica española. Era un maestro, era de uruguay. Nos quedamos un buen rato con él, conversando, aplaudiéndole, disfrutando. Nico hizo unas tomas bailando al borde del muro con la música. Hicimos un trueque de discos. Se llama Ernesto Nebuloni. Toca desde el alma, muy bonito.


Luego seguimos subiendo, hasta que llegamos a la parte más alta, con la vista bella.



Saqué el djembé, y nos pusimos a tocar percusión, Nico con su termo para el mate. Y se acercó una pareja de taiwaneses súper buena onda. Eran demasiado buenos y nos felicitaron por nuestra música, estaban felices de la vida, eran súper cálidos. Hablamos un rato y al despedirnos, nos dieron un abrazo muy cálido. Me sorprendió mucho y me emocioné. Fue muy bonito.

Luego bajamos y regresamos a casa. Diseñamos una sesión de sonidos y movimiento que haríamos el día siguiente.
El día siguiente, era nuestro último día en esa casa en Barcelona. Nos fuimos a la playa de nuevo. El calor es tanto que necesitas mucha agua para refrescarte, la gente va todo el día a la playa, además está muy cerca de todo.


Luego, ya en la noche esperamos a los amigos que habíamos invitado, a los sudafricanos, al circulo de nico y mio, pero nadie pudo venir. Aparecieron de sorpresa 1 chico y una chica. Era amigos de un amigo que había invitado, pero que él no había podido venir.
Ellos también hacían círculos de sonido o "viajes sonoros". Hicimos la dinámica, primero movimiento con una música específica para cada emoción. Luego ya echados hice un círculo de sonidos.
Al terminar, compartieron sinceramente que había que mejorar algunas cositas de esta fusión sobre todo del lado de la música, pues había sido un poco larga. Pero nos sirvió mucho para aprender y fue bonito, dejaron las puertas abiertas para visitarlos en las montañas. Les agradecimos, se fueron.

El día siguiente, tenía planeado irme a Castelldefels, pues una amiga de la infancia de mi mamá me había invitado a su casa, y justo necesitaba un lugar. Pero antes, nos fuimos con Nico a conocer la Sagrada Familia de Gaudí. Es impresionante.







Luego me despedí de Nico, pues ya no lo iba a volver a ver. Gran compañero de aventuras y gran amigo. Luego me fui caminando por ahí, y apareció una tienda con un polo muy chistoso:



Había quedado en visitar a una amiga de Lima que no veía hace años, probablemente unos 8 o 10. Así que nos encontramos frente a su casa para ir por un café cerca. Nos quedamos conversando muchas horas, fue un reencuentro muy bonito lleno de magia, no sabía que teníamos tantas cosas en común, además de ser músicos.
Nos despedimos y tomé el tren a Castelldefels. Al llegar conocí a Martine y su esposo, que me recogieron de la estación. Ella había sido la mejor amiga de la infancia de mi mamá, salían juntas, todo. Fuimos en carro a su casa, y me empezó a hablar de que ese había sido el barrio de mi madre, y señalar algunos lugares. Fue muy bonito.
Subiendo a su casa, me dijo que en ese barrio vivían muchos futbolistas famosos, como Messi, Neymar, Suárez, Motta. Interesante saberlo, pero a mi el fútbol no me dice mucho. Ellos vivían exactamente frente a la mansión de Motta.
Tuve una muy agradable estadía en casa de estos amigos.


El señor solo hablaba francés, así que tuve que sacar mi francés olvidado, que poco a poco está fluyendo mejor. Cuando me levantaba, podía disfrutar de la frescura de la naturaleza



Me trataron muy bien y fuimos a la playa varias veces.





 Esta era una de las calles principales.


Aproveché para hacerle algunos retoques a mi didgeridoo, y después de 2 días muy tranquilos volví a Barcelona, recargado. Me hospedó mi amiga Ale en su casa. Muy linda ella, fue una gran anfitriona y junto a su novio, me invitaron a conocer un poco más de la ciudad de Barcelona.
Salimos una noche a conocer el barrio Gótico, además tenía ganas de tocar en la calle, así que hicimos las dos cosas. Primero pasamos por El Arco de Triunfo.


Luego, seguimos caminando y llegamos a la increíble Catedral de Barcelona. Probablmente es el monumento que más me ha impresionado hasta ahora, es increíblemente bello y gótico...



Luego seguimos caminando y entramos a una parte donde las calles eran estrechas y pintorescas. Apareció un violinista al lado de una catedral, que estaba tocando las estaciones de Vivaldi, y tocaba muy muy bonito. Le di unos euros, y seguimos caminando. A unos pasos, apareció una plazuela muy bonita, y Ale me dijo: "¿vas a ponerte aquí?". Miré el lugar y era perfecto. Aún sonaba el violín, pero pensé: "no creo que suena hasta allá".
Así que me instalé y empecé. La acústica era increíble. Se acercó bastante gente. Yo estaba en un trance.


Y al estar en un trance, estaba con los ojos cerrados. A cabo de 10 minutos, escucho un "HEY!", abro los ojos y era el violinista corriendo hacia mi, diciéndome: "pero es que no ves que yo estoy tocando? andate a otro lugar!". "Ups, no sabía que llegaba, disculpa". Parece que había estado tratando de decirme pero yo no lo vi.. Así que me detuve.
En fin, fue un momento muy mágico, y Ale logró grabarme:

video


Luego caminamos por ahí un rato más, comimos algo y regresamos. Fue una muy bonita noche.
El día siguiente me fui nuevamente, pero de día, al Arco de Triunfo. Pero esta vez también visité la El Parque de la Ciutadella. Es un parque muy grande y bonito. Me hizo acordar un poco al Parque El Retiro en Madrid. Mucha gente, gente haciendo música, tomando el sol, haciendo picnic, todo muy tranquilo.
De pronto escuché unas percusiones. Cuando me acerqué, habían un montón de africanos con djembés, haciendo una batucada espectacular. Todos alrededor bailando muy alegres. Luego me fui de regreso y me puse debajo del Arco de Triunfo a tocar. Muchas veces la gente te toma foto y se impresiona, pero no se acerca a apoyarte. Después de un rato regresé a casa y era hora de irme.
Tenía que tomar un tren para ir a Cabrera de Mar, que es un pueblo a 20 km de Barcelona, donde la amiga de la familia, Hilda, me estaba esperando, pues me iba a hospedar unos días.
Así que tomé un tren y llegué. En el tren conocí a una chica muy buena onda que iba con su skate. Se estaba preparando para viajar a la India, y le estuve hablando del budismo. Fue muy interesante la conversación. Bajamos en el mismo lugar, nos despedimos y fui con Hilda a su casa.
Desde que llegué a España, ha pasado 1 mes y una semana. Y aún podría quedarme más, pero debo ir a Francia.
Gracias por su atención, espero lo hayan disfrutado como yo :)